Rozas para electricidad en una reforma: cómo se hacen bien, refuerzo con malla y por qué no siempre merece la pena tirar tabiques para evitarlas

Rozas para electricidad en una reforma: cómo se hacen bien, refuerzos y por qué no siempre merece la pena tirar tabiques para evitarlas

Rozas para electricidad en una reforma: cómo se hacen bien (cortar antes de romper, premarcos viejos y refuerzo con malla)

📅 6 de junio de 2026 · ≅ 9 min de lectura · Reformas Total Asturias

Si estás reformando una vivienda, seguramente hayas oído hablar de las rozas para electricidad. Pero lo que no se ve a simple vista es la diferencia entre unas rozas bien hechas y unas hechas a martillazos. Y esa diferencia, tarde o temprano, se nota: grietas en las paredes, tabiques debilitados, cables que no pasan o cajas que no quedan derechas.

Estos días estoy trabajando en una reforma: haciendo rozas, metiendo tubo corrugado, tapando, quitando premarcos viejos y colocando cajas nuevas. Y he querido contaros cómo se hace un trabajo profesional, porque no es tan sencillo como "picar una regata y meter el tubo".

💡 Un buen electricista o reformista no se mide por cómo conecta los cables, sino por cómo deja las rozas. Una roza mal hecha debilita el tabique, dificulta el paso de cables y puede agrietar la pared a los pocos meses.

1. Lo primero: cortar antes de romper (y no es un capricho)

Mucha gente coge un martillo percutor y empieza a picar directamente. Eso es un error. El martillo rompe el material, pero también debilita los bordes del tabique, creando microroturas que luego pueden propagarse. Además, la regata queda irregular, con bordes desportillados.

El método profesional: primero se marca el recorrido con lápiz y nivel. Luego se corta el contorno de la roza con una rozadora o una amoladora con disco de diamante. Ese corte limpio aísla la zona a picar y evita que la rotura se extienda. Solo después se pica dentro de ese perímetro con el martillo. Así la roza queda limpia, con bordes rectos y el tabique no sufre tensiones innecesarias.

Si no cortas, rompes. Si rompes sin cortar, debilitas. Eso es válido para tabiques de ladrillo, de pladur o incluso de hormigón.

2. Profundidad y anchura de las rozas: ni muy grandes, ni muy justas

El Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) no especifica una medida exacta, pero la buena práctica dice:

  • Profundidad mínima: suficiente para que el tubo corrugado quede totalmente embebido en el mortero y no sobresalga. Con tubo de 20 mm, la roza debe tener al menos 25-30 mm de fondo.
  • Anchura: la justa para el número de tubos. Para un tubo, unos 25-30 mm. Para dos tubos, 40-50 mm.
  • Las rozas horizontales deben ser lo más cortas posible y siempre bajo el techo (a menos de 50 cm del forjado). No se permiten rozas horizontales a media pared.

Una roza demasiado profunda debilita el muro. Una demasiado estrecha dificulta meter el tubo. Una demasiado ancha es un derroche de tiempo y material.

3. Quitar premarcos viejos: paciencia y punta fina (no todo a mazazo)

Los premarcos viejos (de madera o de hierro) suelen estar agarrados con grapas, clavos o incluso cemento. Arrancarlos a lo bruto puede llevarse por delante medio tabique.

El proceso profesional es:

  • Cortar el premarc con una radial (disco fino) para dividirlo en secciones manejables.
  • Identificar los puntos de fijación y actuar sobre ellos (palanca controlada, nunca tirones).
  • Si está cementado, picar alrededor con punta fina, no con cincel ancho.
  • Una vez retirado, limpiar el hueco y prepararlo para recibir la nueva caja o el marco.

La regla de oro: mejor perder 10 minutos más en quitar un premarc con cuidado que tener que luego reparar una esquina rota o un tabique agrietado.

Un truco que me enseñó un electricista de los de antes: antes de meter la caja nueva, pasa una aspiradora o un cepillo por el interior de la roza para quitar el polvo fino. El mortero agarra mucho mejor.

4. Colocar cajas y tubo: nivel, fijación y previsión

Las cajas de mecanismos no se ponen a ojo. Tienen que quedar niveladas, a la misma altura que el resto de la habitación y con la profundidad justa (unos 5 mm por debajo del acabado final de la pared).

Para fijarlas se usa yeso o mortero rápido. El tubo corrugado se introduce en la roza y se fija con unas bridas o pequeñas pelladas de yeso cada 40-50 cm. Debe permitir que los cables se puedan pasar después sin esfuerzo.

Un error muy habitual: apretar el tubo contra el fondo de la roza y echar el cemento directamente. Así el tubo queda encajado y luego no se puede mover para pasar los cables. El tubo debe estar ligeramente suelto, con espacio alrededor para que el mortero no lo aprisione.

5. Tapar la roza y reforzar el tabique si ha quedado debilitado

Una vez colocado el tubo, se tapa la roza. Pero no con cualquier cosa. El yeso es rápido pero frágil. El mortero de cemento es más resistente pero tarda en secar y puede agrietarse si la roza es larga.

La solución profesional: un mortero de cemento con un poco de aditivo adherente o, mejor aún, un mortero monocomponente para reparación de paredes. Se aplica con llana, se nivela y se deja ligeramente retraído respecto al plano de la pared, para luego aplicar un enlucido final fino.

No se tapa nunca con escayola sola en rozas profundas, porque la escayola retiene humedad y puede corroer los cables a largo plazo.

🧱 Y aquí viene lo importante: Si el tabique ha quedado debilitado (por rozas demasiado profundas, varias rozas muy juntas o porque ya estaba mal de fábrica), no basta con tapar. Hay que reforzar con malla de fibra de vidrio. Se coloca una malla sobre la roza cubriendo al menos 5-10 cm a cada lado, se aplica una capa de mortero o pasta de agarre, y luego el acabado final de yeso. Así se evitan futuras grietas y el tabique recupera resistencia.

La malla de fibra de vidrio (de 10x10 mm o 5x5 mm) evita que la roza se convierta en un punto débil. Es un paso barato (unos pocos euros por metro) que marca la diferencia entre una reforma que dura y una que se agrieta al año de pintar.

6. La tentación de tirar tabiques y hacerlos de Pladur para ahorrarse rozas (y por qué no siempre es buena idea)

A veces, cuando toca hacer muchas rozas o el tabique viejo está muy mal, surge la idea: "¿Y si tiramos este tabique de ladrillo y levantamos uno nuevo de Pladur? Así meto los tubos dentro de la estructura y me ahorro las rozas". Suena bien, pero tiene varias desventajas que conviene conocer antes de decidir.

⚠️ Aviso: No estoy diciendo que el Pladur sea malo. Es un material excelente para muchas cosas. Pero usarlo "para ahorrarte rozas" no suele salir tan rentable como parece a corto plazo.

❌ Desventaja 1: Pierdes espacio útil (los centímetros cuentan)

Un tabique de ladrillo hueco o macizo tiene unos 7-10 cm de espesor. Un tabique de Pladur (estructura metálica + doble placa + lana) necesita al menos 9-12 cm para tener un mínimo de rigidez y aislamiento. En viviendas pequeñas, perder 2-5 cm en una pared puede notarse, sobre todo en pasillos o habitaciones justas.

❌ Desventaja 2: Fijación de muebles pesados (cocinas, calderas, estanterías)

En un tabique de Pladur no puedes colgar una cocina completa sin refuerzos. Necesitas tablero de contrachapado empotrado o tirantes específicos. Una caldera mural puede llegar a pesar 40-50 kg; colgarla de un tabique de Pladur sin una estructura reforzada es un riesgo. En un tabique de ladrillo, con un taco y un tornillo, aguanta lo que le pongas.

❌ Desventaja 3: Aislamiento acústico justito (si no inviertes en lana de roca de calidad)

Un tabique de Pladur con una lana de roca de 40 mm aísla bien, pero no tanto como un ladrillo hueco bien enlucido. Si la reforma es para una habitación donde se necesita privacidad (dormitorio principal, despacho), el Pladur puede quedarse corto. La única forma de igualarlo es usar doble placa + lana densa + cámara de aire, lo que aumenta el espesor y el precio.

❌ Desventaja 4: El "falso ahorro" de no hacer rozas (al final también tienes que meter tubos)

La idea de que "con Pladur no hago rozas" es un espejismo. Sí, puedes pasar los tubos por el interior de la estructura metálica, pero eso implica diseñar la instalación antes de montar el tabique, perforar los montantes, sujetar los tubos y asegurarte de que las cajas quedan a la profundidad exacta. Si no se hace bien, luego las placas no asientan o las cajas no quedan al ras. Al final, el tiempo que te ahorras en rozas lo pierdes en planificación y montaje.

❌ Desventaja 5: La opción de "placa de Pladur pegada al tabique viejo" (trasdosado) no es mágica

Otra tentación es no tirar el tabique viejo, sino pegar placas de Pladur directamente sobre él (con pasta de agarre o espuma), dejando un espacio entre medias para pasar los tubos. Esto se llama "trasdosado autoportante". También tiene problemas:

  • Pierdes aún más espacio (el tabique viejo + la cámara + la placa suman 10-15 cm).
  • Los tubos quedan en un espacio no registrable (si hay una fuga o una avería, tienes que arrancar la placa).
  • Las cajas de mecanismos quedan a una profundidad extraña (necesitas alargaderas o cajas específicas).
  • No soluciona el problema de fijación (para colgar un mueble pesado, tien que llegar al tabique viejo, lo que implica perforar la placa y acertar en el hueco).

✅ Entonces, ¿cuándo merece la pena el Pladur para ahorrarse rozas?

En estos casos concretos:

  • Cuando el tabique viejo está en muy mal estado (humedades, ladrillos sueltos, golpeado). Toca tirarlo igual.
  • Cuando se necesita aislamiento térmico adicional (una fachada o una pared con puente térmico).
  • Cuando la instalación eléctrica es muy sencilla (pocos puntos y se puede planificar con tiempo).

Para el resto de los casos, hacer rozas en el tabique de ladrillo existente, cortando antes de romper, reforzando con malla si es necesario y usando mortero de cemento sigue siendo la opción más robusta, duradera y que mejor respeta el espacio y la capacidad de fijación.

💬 Mi opinión profesional: No me gusta vender humo. Si un cliente me dice "quiero tirar el tabique y hacerlo de Pladur para ahorrarme las rozas", le explico los pros y los contras. Que elija sabiendo que perderá algo de espacio, que colgar una cocina será más complicado y que el ahorro de tiempo no es tan grande como parece. La transparencia es lo que separa a un profesional de un vendedor.

📋 Checklist para un buen trabajo de rozas (y para exigirlo si contratas)

  • ✅ ¿Se corta el contorno de la roza antes de picar?
  • ✅ ¿La profundidad es suficiente para embutir el tubo (25-30 mm mínimo)?
  • ✅ ¿Se respetan las distancias máximas de rozas horizontales (bajo techo)?
  • ✅ ¿Los premarcos viejos se quitan con cuidado, sin destrozar el tabique?
  • ✅ ¿Las cajas están niveladas y a la profundidad correcta?
  • ✅ ¿El tubo queda ligeramente holgado, no aprisionado por el mortero?
  • ✅ ¿La roza se tapa con mortero de cemento (no escayola) si es profunda?
  • ¿Si el tabique ha quedado débil, se ha reforzado con malla de fibra de vidrio?
  • ¿Si han propuesto Pladur para evitar rozas, te han explicado las pérdidas de espacio y las dificultades de fijación?

7. Preguntas frecuentes sobre rozas eléctricas en reformas

¿Puedo hacer rozas en un muro de carga?

Sí, pero con mucha precaución. No se pueden hacer rozas horizontales largas ni que afecten a los hierros principales. Siempre con autorización de un técnico (arquitecto o aparejador).

¿Qué pasa si hago la roza demasiado profunda en un tabique de ladrillo hueco?

Riesgo de debilitar el tabique hasta el punto de que no pueda sujetar un mueble o una carga ligera. En casos extremos, el tabique puede llegar a agrietarse verticalmente. Ahí es obligatorio reforzar con malla de fibra de vidrio.

¿Cuánto se tarda en hacer las rozas de una vivienda de 70 m²?

Depende del número de puntos de luz e interruptores. Una media de 2 a 5 días para un profesional que trabaja solo, incluyendo quitar premarcos viejos.

¿Se pueden aprovechar rozas antiguas para meter tubos nuevos?

A veces sí, pero hay que limpiarlas bien y comprobar que la profundidad es suficiente. Es más limpio y rápido que hacer nuevas, pero no siempre es posible.

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Una reforma bien hecha empieza por lo que no se ve: las rozas, los tubos, la preparación. Y una buena conversación con el cliente sobre lo que realmente conviene.

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